Debería estar desecha por mi situación en casa, y sin embargo pienso en ti y no puedo evitar sonreír. A pesar de estar ahora más atada de pies y manos mi cabeza no deja de volar a playas cercanas o paraísos lejanos.
Trabajo más horas, y con más intensidad, y estoy menos hastiada del trabajo y voy más feliz a él.
Mi cabeza decora imaginariamente el hogar que un día tendremos. Mi corazón se niega a desmantelar mi vieja habitación y mi hogar sigue siendo mi casa.
La parte derecha de mi cerebro le dice a la parte izquierda que ahorre, la parte izquierda le dice a la derecha que gaste.
Mis ojos medio vencidos se cierran. No quiero dormir todavía.
Mi yo de las obligaciones está en constante lucha con mi yo de los deseos.
Paradojas.
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