Con razón en China lo practican como tortura, la falta de sueño. Privan a sus prisioneros de dormir durante una semana entera, y eso basta para romper tu fuerza de voluntad y moldear tu personalidad.
Pues bien, a mi no me está torturando nadie más que yo misma, pero llevo durmiendo fatal tres noches seguidas, y empiezo a comprender la tortura del sueño, y eso que yo si que duermo un poco en esas interminables noches. Las dos primeras me dormí rápido, concilié el sueño nada más meterme en la cama y dormí profundamente, como unas dos horas, después de desperté y nada de nada. Anoche eran las dos y pico cuando decidí levantarme a tomarme una infusión relajante (tila, melisa, y no se qué hierbas más). Parece que surtió efecto, eso si, a primera hora de la mañana ojiplática estaba de nuevo.
Y lo peor es que sé cual es el motivo: ansiedad por el trabajo, por la nueva web, por tenerlo todo listo y por enseñar a Silvia y a Carlos antes de irme a mis merecidas vacaciones, y porque el nubarrón del desastre sobrevuela mi cabeza.
Quiero dormir, necesito dormir, tengo que dormir... y aún así le doy mil vueltas a la cabeza con el curro.
Ya veremos como acaba esto... o si esto acaba conmigo.
Yo he aprendido a medio disfrutar del insomnio, no queda otro remedio cuando lo tienes metido en los huesos.
ResponderEliminarpd. que aparezca justo esta noche puede dar hasta un poco de miedo, pero palabrita que no estoy muerto, creo...