viernes, 9 de noviembre de 2012
Ya es momento
De decirlo, para que sea verdad, para acabar con los fantasmas, para pasar página, para aprender...
Para empezar... este años 2012 no se si será el año del fin del mundo, como predecían los mayas, en algún lugar he leído que no se referían a que el mundo fuera a acabarse sino que se acabaría el mundo tal y como lo conocemos, bueno, pues conmigo acertaron de pleno...
El mundo tal y como lo conocía se acabó el pasado 29 de septiembre, cuando supe que ya no iba a trabajar más en Kinépolis. Ya está, 13 años de mi vida, y era hora de cambiar el chip.
Y en esas estoy, pero no es fácil, sigo metiéndome en su Facebook y su twitter, aunque ahora soy una voz muda, y es que tras diez años de picar piedra, por fin, por fin, estaba trabajando en los que me gustaba, como una burra, si, explotada e infrapagada, también, pero me daba todo igual, escribía sobre cine, en Facebook, en twitter, en la web, buceaba buscando nuevas noticias, los últimos trailers...
Claro que puedo seguir haciéndolo, y mi idea es que vuelvan a pagarme por ello, pero... tengo un miedo no se si justificado o no a trabajar en otro sitio que no sea este. No creo que sepa hacerlo, ha sido tanto tiempo... me siento como las exnovias celosas, quiero saber cómo será quien me sustituya, pero no deseo que salga bien, quiero que me echen de menos que se den cuenta de lo que dejaron ir... ha sido una de las relaciones más duraderas de mi vida y no puedo creer que se acaba (fin de la parte exnovia).
Pero la inseguridad, el vacío, el vértigo, están ahí y el miedo. Al cambio, a lo desconocido, al futuro, al no saber, a haber perdido el trabajo por el que había luchado diez años, que me había currado como una loca, para nada...
Si, para aprender, para dejar constancia de mi profesionalidad, el cambio me traerá algo mejor, todo esto me lo repite la gente y me lo repito yo como un mantra, para intentar creérmelo, pero no lo hago, no de momento, cuando estoy sola en mi habitación, mirando ofertas, trasteando en linkedin, etc cuando no tengo que ser fuerte de cara a los demás, entonces aparecen las lagrimas, y las dejo salir, porque la sensación de pérdida es grande y tengo miedo. Tengo mucho miedo. Y ya es momento de decirlo.
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