Si, voy a hablar de eso, y el que no quiera seguir leyendo que no lo haga, pero todas mis compañeras chicas están de vacaciones en la oficina y necesito soltarlo, así pues, ahí va!
Ser mujer es una mierda, por lo menos, en esos maravillosos 5 días en los que olemos las nubes. En los que te duelen los riñones y las piernas te flaquean, en las que vas al baño tanto o más que una embarazada, y no solo a mear. No es que olamos las nubes, es que más bien tenemos una en la cabeza, que te impide pensar más que en una cosa, y no es en la que piensan los hombres, más bien en tumbarte en el sillon con la sola compañía de una manta normal y una térmica para la tripa.
Porque en el momento en el que no sólo coges un cuchillo, una cuchara grande y 2 tenedores (en lugar de la cucharilla de postre) a la hora de coger los cubiertos para comer, sino que además te pones a cortar el filete con la cucharilla de postre que acabas de coger... sabes que ser mujer, en los días en los que olemos las nubes, es una mierda!
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