Lo único que tiene que hacer en todo el cuento es despertarse al recibir su primer beso de amor, sólo eso, despertarse, y esta estúpida bella durmiente no ha sido capaz de ello. Y lo que es peor, soy consciente de que toda la culpa es mia. Algo de sueño retrasado, una siesta y un poco de nerviosismo se conjuntaron para que yo anoche no conciliara el sueño. Había dejado el Skype conectado porque tenía muchas ganas de hablar con Gaby, pero en ese momento en lo unico en que podia pensar era en la más de hora y media que llevaba dándome de cabeza con la almohada y de patadas con las sabanas. Además un mosquito amenazante comenzó a zumbar en mi oido. Me levante a poner el killpaff y pensé que ya que estaba de pie podria tomarme un trocito de esas pastis que toma mi madre para conciliar el sueño (con receta médica), y ni corta ni perezosa abri su cajón, rebusque y me llevé un orfidal (lorazepan en estado puro). Curiosamente al principio me dio la sensacion de que seguia sin poder dormir, eso si notaba el cuerpo más relajado, pero mi cabeza seguía funcionando a mil, así que tampoco me dormía. No sé cuando cogería el sueño finalmente, lo que sé es que me desperté con la alarma del móvil. Cuando me di cuenta mi primer impulso fue acercarme a la pantalla del ordenador para ver si Gaby había llamada, casi deseando que no lo hubiera hecho, pero ahí estaban la banderita roja del skype que marca las llamadas perdidas, dos.
Soy estúpida, idiota, tanto decirle que dejo el ordenador conectado, que me apetece mucho verle y hablar con él, para luego ser lo suficientemente patética de tomarme una pastilla para dormir, y claro, que él no pudiera despertarme con sus dulces besos desde el otro lado del charco.
Como podreis ver,los cuentos de hadas no funcionan ni cuando los aplicas a la vida moderna. Lo siento amorcito, te prometo que no volvere a tomar nada y a partir de ahora intentare mantenerme despierta. Un besazo.
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